Todo el sistema de VAR entra en tres valijas de vuelo y viaja con un equipo de tres. Se despacha como equipaje, se monta en horas y funciona igual en cualquier lado.
Casi todos los sistemas de revisión por video están hechos para quedarse quietos. Un camión, una sala de racks, cable tirado por una sede que se cableó para eso hace años. El nuestro se pensó al revés, porque las competencias que nos necesitan rara vez son las que ya tienen un compound de televisión estacionado afuera.
Los servidores, las cámaras, los soportes y las superficies de control entran en tres valijas de vuelo. Se despachan como equipaje. Salen de la cinta, pasan aduana y van derecho al borde de la pileta — sin agente de carga, sin envío anticipado, sin despachante con tres semanas de anticipación.
Un equipo de tres lo monta, lo opera y lo desarma. No una producción de quince: tres. Eso es lo que lo hace viable para una federación que está organizando un campeonato, no un evento de televisión — y es la razón por la que el costo queda en un número al que una federación realmente llega.
Buenos Aires 2024, en un campeonato de World Aquatics. Chiba 2026, para el Campeonato de Japón: siete cámaras y veinticuatro partidos del otro lado del mundo. Las mismas tres valijas, las mismas tres personas, el mismo sistema en la pantalla del árbitro.
Si tu competencia queda en un lugar donde nunca estuvimos, eso no es un problema a resolver. Es el diseño.
Cubrimos federaciones y organizadores de distintos deportes. Contanos el evento y planificamos las cámaras a su alrededor.